jueves, 22 de marzo de 2012

CAPÌTULO III


CAPITUL III

                                                                                                                                                                                     

EL CORREGIMIENTO DE JUAN DÍAZ



  Juan Díaz es un corregimiento ubicado al poniente del distrito de Antón.  Tierras  escogidas  por nuestros antepasados como aptas para vivir,  criar animales, vacunos y caballares. Éstas fueron las actividades más se fáciles de llevar a cabo debido a las grandes llanuras que existían. Estos animales su vez proporcionaban transporte leche y carnes para sus pobladores.  Las tierras más fértiles se utilizaron para el cultivo de caña y la agricultura individual o de sostén, era de subsistencia. Muchos familias se convirtieron en fabricantes de raspadura, lo que les permitía  obtener recursos en especies y monetarios, ya que era una actividad que resolvía la falta de azúcar, no sólo para los lugareños sino también a las personas que en los pueblos vivían.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

LOCALIZACIÓN POLÍTICA DEL CORREGIMIENTO



  La localización política del corregimiento se sitúa en los siguientes límites:     --Al norte, con el corregimiento de San Juan de Dios, desde la desembocadura de la Quebrada Agua Buena(quebrada que tiene su nacimiento en el distrito de Penonomé)  en el Río Chorrera, en línea recta a la cima del Cerro La Colorada, cerro de poca elevación 100 mts) de aquí en línea recta a la unión de la Quebrada Ciénega Redonda con el Río Tortuguilla, se sigue  por la Quebrada Ciénega Redonda hasta su nacimiento, de allí en línea recta a la cima del Cerro El Tigre, (cerro que esta al otro lado del Río La Estancia)  hasta el punto donde esta recta intersecta el Río La Estancia,.

   Al este, con el corregimiento cabecera de Antón desde su desembocadura del Río La Estancia en el Golfo de Panamá, Océano Pacífico, aguas arriba de este río hasta donde la línea recta trazada del nacimiento de La Quebrada Redonda hasta la cima  de Cerro Tigre, intersecta el Río La Estancia.

   Al oeste, limitamos con el distrito de Penonomé y tenemos como límite la desembocadura del Río La Chorrera aguas arriba hasta la desembocadura de la quebrada Agua Buena en el Río La Chorrera.

Al sur con el Océano Pacifico o Golfo De Panamá. Cuenta con una superficie de 85.602 kilómetros (según datos de La Contraloría Nacional y del Instituto Tommy Guardia) (85,200 metros cuadrados)

  Tiene como comunidades circunvecinas las del Jaguito con 243 habitantes, El Jobo con 87 habitantes, Juan Díaz cabecera, con 1,2445 habitantes, La Colorada, 240 habitantes, La Tortuguilla, con 244 habitantes, para un total de 2,033 según el censo  de población del año 2,000 (informes proporcionados por la contraloría D pto. De Estadística y Censo)    

  El corregimiento se caracteriza por tener una flora de sabanas y bosques naturales de poca altura y con frecuencia los árboles reflejan en su crecimiento inclinaciones hacia el sur por las fuertes brisas que azotan, más en temporada seca. La tierra es de tipo arenosa en su mayor parte y blanquecina lo que evidencia la presencia de rocas calizas y produce que al finalizar la temporada lluviosa las aguas de los arroyos y ríos tengan hermosos tonos verdosos y celestes. Es interesante observar vegetaciones muy resistentes al fuego y a las altas temperaturas de la estación seca, a tierras con poca fertilidad, destacándose El Chumico, La Moña de Vieja, La Paja Peluda, entre otras. Creemos que estas especies tienen estas características por la influencia inclemente de hace miles de años cuando la actividad volcánica era intensa (El Valle) y vomitaba grandes cantidades de lava ardiente que arrasaba con toda vegetación, espectáculo muy parecido al que habitantes practican hoy  encendiendo  esas llanuras y serranías y que contemplamos arder en las noches  desde grandes distancias. Mala costumbre, porque hacemos que la tierra sea más azotada por los elementos, empobreciendo los pocos nutrientes que aún le queda a nuestro arruinado suelo, y hace más difícil producir alimentos  a nuestras queridas comunidades.

  Si todos tomásemos conciencia de que en algunos momentos la naturaleza necesita ayuda pudiéramos hacer mucho por la tierra y por nosotros.

   Por ejemplo, la falta de nutrientes en ella se debe a que no hay material orgánico en los suelos, porque los destruimos con el fuego. Es cierto que las cenizas dan cierto grado de nutrientes como potasio, pero lo cierto es que el viento y el agua se llevan lo poco que queda de lo que el fuego hizo, sólo nos queda comprender, reforestar para romper los fuertes vientos, conservar más humedad y para que existan más material orgánico, no quemar  y la naturaleza hará lo que ella sabe hacer; darnos más agua, refrescar el ambiente formar ecosistemas de flora y fauna hermosos.

  Como hemos podido notar en las informaciones sobre población,  somos un pueblo joven, de pocos habitantes,  lo que hace posible que nos conozcamos todos, toda acción tiene su reacción; cuando la población crece aumenta la delincuencia y se hace más notoria, se crean los males que nos aquejan en las ciudades, pero si atinadamente buscamos, como se hace preciso en estos momentos, mantener ocupada a nuestra juventud y población, los peligros de la delincuencia en nuestra comunidad serán nulos o poco notorios.

  Hay muchas oportunidades deportivas, que son una forma de buscar reconocimiento local nacional y por qué no mundial, por ejemplo, nuestro coterráneo, Carlos Lee, si él pudo, es posible que un juandieño lo podrá lograr, no importa cuál sea la disciplina en que se agite lo importante es que entre todos, los que podamos hacer algo les busquemos esas oportunidades, cada uno es muy hábil con sus manos, mente y cuerpo, lo que tenemos que hacer es entrenarnos físicamente o intelectualmente con tenacidad y persistencia, como si en ello se nos fuera la vida y cuando esos sacrificios se hagan veremos grandiosos  frutos. Si a esto le agregamos que unidos somos fuertes, así será.                

             





     




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