CAPITUL III
EL CORREGIMIENTO DE JUAN DÍAZ
Juan Díaz es un corregimiento ubicado al
poniente del distrito de Antón.
Tierras escogidas por nuestros antepasados como aptas para
vivir, criar animales, vacunos y
caballares. Éstas fueron las actividades más se fáciles de llevar a cabo debido
a las grandes llanuras que existían. Estos animales su vez proporcionaban
transporte leche y carnes para sus pobladores.
Las tierras más fértiles se utilizaron para el cultivo de caña y la
agricultura individual o de sostén, era de subsistencia. Muchos familias se
convirtieron en fabricantes de raspadura, lo que les permitía obtener recursos en especies y monetarios, ya
que era una actividad que resolvía la falta de azúcar, no sólo para los
lugareños sino también a las personas que en los pueblos vivían.
LOCALIZACIÓN
POLÍTICA DEL CORREGIMIENTO
La localización política del corregimiento se
sitúa en los siguientes límites: --Al norte, con el corregimiento de San
Juan de Dios, desde la desembocadura de la Quebrada Agua Buena(quebrada
que tiene su nacimiento en el distrito de Penonomé) en el Río Chorrera, en línea recta a la cima
del Cerro La Colorada ,
cerro de poca elevación 100 mts) de aquí en línea recta a la unión de la Quebrada Ciénega
Redonda con el Río Tortuguilla, se sigue
por la Quebrada Ciénega
Redonda hasta su nacimiento, de allí en línea recta a la cima del Cerro El
Tigre, (cerro que esta al otro lado del Río La Estancia ) hasta el punto donde esta recta intersecta el
Río La Estancia ,.
Al
este, con el corregimiento cabecera de Antón desde su desembocadura del Río
La Estancia
en el Golfo de Panamá, Océano Pacífico, aguas arriba de este río hasta donde la
línea recta trazada del nacimiento de La Quebrada Redonda
hasta la cima de Cerro Tigre, intersecta
el Río La Estancia.
Al
oeste, limitamos con el distrito de Penonomé y tenemos como límite la
desembocadura del Río La
Chorrera aguas arriba hasta la desembocadura de la quebrada
Agua Buena en el Río La
Chorrera.
Al sur con el Océano
Pacifico o Golfo De Panamá. Cuenta con una superficie de 85.602 kilómetros
(según datos de La Contraloría Nacional
y del Instituto Tommy Guardia) (85,200 metros cuadrados )
Tiene como comunidades circunvecinas las del
Jaguito con 243 habitantes, El Jobo con 87 habitantes, Juan Díaz cabecera, con
1,2445 habitantes, La
Colorada , 240 habitantes, La Tortuguilla , con 244
habitantes, para un total de 2,033 según el censo de población del año 2,000 (informes
proporcionados por la contraloría D pto. De Estadística y Censo)
El corregimiento se caracteriza por tener una
flora de sabanas y bosques naturales de poca altura y con frecuencia los
árboles reflejan en su crecimiento inclinaciones hacia el sur por las fuertes
brisas que azotan, más en temporada seca. La tierra es de tipo arenosa en su
mayor parte y blanquecina lo que evidencia la presencia de rocas calizas y
produce que al finalizar la temporada lluviosa las aguas de los arroyos y ríos
tengan hermosos tonos verdosos y celestes. Es interesante observar vegetaciones
muy resistentes al fuego y a las altas temperaturas de la estación seca, a
tierras con poca fertilidad, destacándose El Chumico, La Moña de Vieja, La Paja Peluda , entre
otras. Creemos que estas especies tienen estas características por la
influencia inclemente de hace miles de años cuando la actividad volcánica era
intensa (El Valle) y vomitaba grandes cantidades de lava ardiente que arrasaba
con toda vegetación, espectáculo muy parecido al que habitantes practican
hoy encendiendo esas llanuras y serranías y que contemplamos
arder en las noches desde grandes
distancias. Mala costumbre, porque hacemos que la tierra sea más azotada por
los elementos, empobreciendo los pocos nutrientes que aún le queda a nuestro
arruinado suelo, y hace más difícil producir alimentos a nuestras queridas comunidades.
Si todos tomásemos conciencia de que en
algunos momentos la naturaleza necesita ayuda pudiéramos hacer mucho por la
tierra y por nosotros.
Por ejemplo, la falta de nutrientes en ella
se debe a que no hay material orgánico en los suelos, porque los destruimos con
el fuego. Es cierto que las cenizas dan cierto grado de nutrientes como
potasio, pero lo cierto es que el viento y el agua se llevan lo poco que queda
de lo que el fuego hizo, sólo nos queda comprender, reforestar para romper los
fuertes vientos, conservar más humedad y para que existan más material
orgánico, no quemar y la naturaleza hará
lo que ella sabe hacer; darnos más agua, refrescar el ambiente formar
ecosistemas de flora y fauna hermosos.
Como hemos podido notar en las informaciones
sobre población, somos un pueblo joven,
de pocos habitantes, lo que hace posible
que nos conozcamos todos, toda acción tiene su reacción; cuando la población
crece aumenta la delincuencia y se hace más notoria, se crean los males que nos
aquejan en las ciudades, pero si atinadamente buscamos, como se hace preciso en
estos momentos, mantener ocupada a nuestra juventud y población, los peligros
de la delincuencia en nuestra comunidad serán nulos o poco notorios.
Hay muchas oportunidades deportivas, que son
una forma de buscar reconocimiento local nacional y por qué no mundial, por
ejemplo, nuestro coterráneo, Carlos Lee, si él pudo, es posible que un
juandieño lo podrá lograr, no importa cuál sea la disciplina en que se agite lo
importante es que entre todos, los que podamos hacer algo les busquemos esas
oportunidades, cada uno es muy hábil con sus manos, mente y cuerpo, lo que
tenemos que hacer es entrenarnos físicamente o intelectualmente con tenacidad y
persistencia, como si en ello se nos fuera la vida y cuando esos sacrificios se
hagan veremos grandiosos frutos. Si a
esto le agregamos que unidos somos fuertes, así será.
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