INTRODUCCIÓN
Ya ha transcurrido más de cien años de
existencia de personas por estos lugares
y no existen memorias,
registros, ni documentos del por qué
estamos aquí, allá o acullá; “quien olvida su historia esta en peligro de
volverse a equivocar.” El ignorar nuestros orígenes hace que otros también lo
ignoren y menosprecien por no tener pasado, ni historia.
Queremos
humildemente dejar una pequeña contribución al
corregimiento con el aporte de datos históricos, nombres, fotos, para
recordar aquellas personas que visionarias o no, se apersonaron a estos lugares
con el fin de obtener una mejor forma de vivir, o adquirir mayor cantidad de
tierras, o para no competir en espacios muy limitados. Y hacer para nosotros
una inédita e interesante historia
Conceptuamos que es injusto dejar pasar el
tiempo despreocupadamente, y dejar que aquellos personajes de los cuales un día
descendimos queden abandonados en el tiempo y el espacio.
No debemos olvidar a las autoridades, mucho
menos a los maestros quienes nos dieron la oportunidad de conocer
la forma de comunicarnos, cultivarnos y luchar positivamente por nuestra sobre
vivencia, cómo olvidar a aquellos amigos, compadres y vecinos que de una manera u otra nos apoyaron en
nuestras necesidades.
También
nos ocupa el interés de resaltar la figura de mi abuela, quién fue luchadora
incansable. Levantó su finca, en la que se fajaba hombro a hombro con los
peones o trabajadores, las noches se le hacían días, por estar pensando cómo
hacer las siembras o las cosechas o por el tardío regreso de las vacas que
pastaban en solturas por eso llanos de Dios.
Y de igual manera, es importante e
imprescindible resaltar esas otras familias que también se enfrentaron con
hidalguía a la falta caminos, agua, transporte, herramientas de labranzas, que
hoy hacen más fácil las labores de producción.
Cómo dejar
olvidadas esas leyendas clásicas de desaparecidos, brujas y duendes que con
grandes entusiasmos nos contaron nuestros abuelos.
Sin embargo cada día nos individualizamos, nos
hacemos más egoístas, creyentes del dólar y se olvidó la forma cooperativista
de aquellos vecinos, amigos y parientes nuestros que a través del trueque, la
junta, peonada, solucionaban esas
dificultades que solos no podían resolver.
¿Será difícil volver atrás y retomar esas
experiencias que tanto ayudaron a esos colonos a palear sus necesidades de
supervivencia? Con sólo observar a nuestro alrededor podemos descubrir a exitosas
cooperativas que ayudan con tecnología,
dinero, y equipos modernos al desarrollo de sus comunidades. Recordemos que un
cordel es fácil de romper, pero la suma de muchos cordeles detiene al más
furibundo animal, cada uno de nosotros representa ese cordel, unidos somos
fuertes. Es hora de unirnos como familia, como amigos, por nuestro bienestar y el
de esta pequeña comunidad.
Pretendo
llamar la atención sobre un comportamiento que está ocurriendo aquí en nuestro
suelo y a nivel mundial, los medios de comunicación y en especial, el Internet,
permite interesar a turistas de todas
las partes del mundo de excelentes lugares que tienen, seguridad, buenos alojamientos y condiciones de clima,
playas, ríos montañas, entre otros.
Nuestro país resulta muy atractivo para muchos
países europeos, asiáticos, colombianos, y norteamericanos los cuales al llegar
a nuestros suelos de inmediato quieren quedarse e invertir. Eso es bueno porque
da empleos, pero nos despoja de nuestros recursos. Aún se escucha el eco de cuando
los panameños gritábamos, fuera los gringos,
para que el canal fuera nuestro, pero con tristeza vemos que las tierras
del canal son vendidas a extraños, a poderosos consorcios extranjeros, que
hacen prohibitivas la entrada a esos lugares anhelados por mártires patriotas y
poetas. Cuando no halla tierras que vender en las riberas del canal, invertirán
en lugares bellos de nuestra campiña, como por ejemplo: Sorá, Altos Del María, Bocas de Toro, Boquete, Cerro Punta, Farallón,
Isla Contadora, y nuestro Valle de Antón y por qué no en Juan Díaz, si también
tenemos atractivos como toda bella
panameña.
Nos alienta el más ferviente deseo de dejar una preocupación en la
conciencia de todos mis hermanos coterráneos y es que hay mucho por hacer, y no
podemos dejárselo a extraños y políticos, porque los problemas son nuestros y
debemos ser nosotros los más interesados en resolver aquellos problemas que nos
agobian, como las enfermedades individuales y también hay que ver las
enfermedades comunales y atacarlas, porque son mal de todos. Así por ejemplo la
pobreza extrema, la falta de transporte para los niños que viven lejos del área
escolar, y para los productores.
Es triste ver carros de lugares extraños vendiéndonos productos
agrícolas como si fuéramos carentes de tierra donde sembrar algo.
Hay que
entender que entramos al tercer milenio
y no podemos quedarnos atrás, porque otros visionarios ven nuestras riquezas e
igual que los españoles colonos nos quitarán nuestras tierra, nuestra dignidad
y nombre; y ahora nuestros puntos de interés turísticos están en peligro, si
los ven los adinerados lo compran y nos
utilizarán como simples empleados, cuando podemos ser dueños.
Tenemos
que pensar en dejar de crecer sin orden, hay que planificar y trazar calles o
avenidas y hacer un verdadero pueblo y no un simple caserío o villorrio.
Recordemos
que hoy, los comercios están en manos de judíos árabes, chinos norte
americanos, entre otros. Todos en este mundo somos útiles, por disposición de nuestro Dios por lo tanto,
unidos todo lo podemos. Él sabe lo que hace.
Todos lo árboles de bosque tienen su razón unos para santos y otros para
carbón.
¡Adelante,
juandieños! Hagamos que nuestro lugar resplandezca con nuestra laboriosidad
amor al terruño y el anonimato en el cual estamos sumidos desaparezca, es más
reconocido San Juan de Dios que nosotros, pues de aquel lugar son los
transportes que por aquí pasan, y de nosotros no hay ninguno que tenga como
destino la comunidad de Juan Días, para reafirmar que, ¡aquí
estamos, existimos y tenemos mucho que ofrecer!
Despertad, hagamos lo necesario que y si en
ese caminar encontramos un político, o institución benéfica que quiera cooperar
bienvenida sea. Sumémonos, nunca restemos fuerzas.
Hay grandes posibilidades de efectuar labores por nosotros mismos, está
de moda el reciclaje, pero hemos olvidado eso y concurrimos con nuestro escaso
dinero a comprar materiales para las viviendas, cuando la madre tierra nos
proporciona todo: comida, frescos techos de tejas paredes de quincha, que hoy
con más tecnología y materiales las podemos hacer mejor, resultan más turísticas
podemos exportarlas a comunidades vecinas. Recordemos la reliquia que aún
tenemos; la casita de dos puertas frontales y algunas otras viviendas, que
todavía desafían al tiempo.
Estamos obligados a ser emprendedores y buscar la forma de
proporcionarnos nuestro propio sustento, buscar los diamantes en el patio donde
vivimos y no fuera de él, pues eso nos aleja de la familia, exponiendo a
nuestros hijos al delito, la droga, la muerte prematura y en muchas ocasiones los fracasos en los
matrimonios y como seres pensantes y poniendo en función los jóvenes recursos humanos locales podremos darle una
prolongada vida a los proyectos que garanticen un sustento a toda la comunidad.
Muchos de nuestros recursos humanos ayudaron y están ayudando en la
ciudad ya que creemos que nos los
proporcionarían por el amor a sus padres, por solidaridad y cariño por nuestro lugar ¡Se lo pedimos!
En otras palabras y como lo predica
el cooperativismo estamos obligados a ser más humanos, solidarios, justos por
amor al prójimo como lo solicita nuestro padre Dios.
Es sumamente necesario fundar una cooperativa para resolver nuestras
grandes necesidades sociales y económicas.
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